Criptomonedas en los Países Emergentes: Inflación vs. Volatilidad
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El 2018 ha sido un año en el que nuevamente hemos evidenciado la fragilidad de diversas monedas FIAT. Tan solo es suficiente ver lo que ha ocurrido recientemente con la lira turca, el peso argentino o el real brasileño por citar algunos ejemplos. Escenarios de inflación mezclados con endeudamiento derivan inexorablemente en procesos recesivos acompañados de sus conocidos costos asociados.

¿Pero por qué es que diversos sistemas monetarios centralizados tienen problemas constantes a la hora de sostener el valor de una moneda?

Milton Friedman lo explicó muchas veces: Si el gasto de un Estado no es compensado directamente con los impuestos, será compensado indirectamente a través de la inflación y/o el endeudamiento. 

El endeudamiento es un arma de doble filo. En la medida que sea utilizado simplemente para financiar una situación transitoria (con capacidad de repago en el corto plazo), la toma de deuda representa una opción para los Estados que necesitan financiar su nivel de gasto rápidamente. Por el contrario, cuando el endeudamiento (ya sea con deuda soberana o mediante organismos) se utiliza como un mecanismo de financiación constante, el resultado previsible en la mayoría de los casos es el de una debacle general de la economía. 

La ecuación es muy simple: no se puede gastar más de lo que se genera a menos que se imprima. Esto nos lleva a la inflación.

¿Qué beneficios brinda la inflación a los Estados?

La inflación es, sin lugar a dudas, uno de los peores impuestos que un Estado le puede aplicar a sus ciudadanos. Impacta directamente sobre los bienes de consumo masivo (alimentos, servicios, etc.) y disminuye el poder adquisitivo de los tenedores de la moneda. Adicionalmente, la inflación sirve a la captación de recursos por parte del Estado sin una contrapartida por parte de los ciudadanos. 

La inflación le genera ingresos directos a los Estados de tres formas no tan evidentes pero sinembargo muy redituables:

1 - A través del señoriaje, expresado directamente en la diferencia entre el costo de la producción de los billetes contra el costo de adquirirlos.

2 - A través del incremento en la recaudación impositiva (a menos que se ajusten en igual proporción las escalas vinculadas al impuesto a la renta personal).

3 - A través de la pérdida de poder adquisitivo de los tenedores de los billetes. Si pensamos en los billetes papel (FIAT) como una deuda por parte del Estado hacia sus tenedores, la inflación licua parte de esa deuda de forma directa.

Históricamente, los Estados han utilizado el endeudamiento y la inflación como mecanismo de financiamiento y por este motivo es que muchos economistas han coincidido en diferentes oportunidades en un aspecto crucial: la única manera de resolver los problemas estructurales de los sistemas monetarios centralizados es justamente apelando a la descentralización. 

Es decir, a través del uso de una moneda no regulada en su emisión ni valor por parte de una entidad central sino por la propia demanda y oferta asociada.

En este contexto, en el cual los sistemas monetarios centralizados han demostrado históricamente falencias estructurales a la hora de sostener en el tiempo el poder adquisitivo de una moneda fiduciaria, es que surgieron las criptomonedas. En su famoso whitepaper publicado tras la gran crisis financiera del 2008, Satoshi Nakamoto daría formalmente nacimiento al experimento Bitcoin. Con un tope de emisión estipulado en 21 millones y una tasa de inflación regulada y perfectamente predecible, el Bitcoin representa en la actualidad una reserva de valor para los inversores que desean mitigar el riesgo de su portfolio. 

Si bien el Bitcoin, así como toda la industria cripto en su conjunto tiene gran volatilidad, tiene una particularidad muy interesante: suele tener correlación lineal negativa con los activos financieros tradicionales. 

La pregunta que surge naturalmente en las economías más desprotegidas es la siguiente: ¿Es recomendable sostener una moneda fiduciaria con un alto grado de inflación o es mejor apostar a una criptomoneda o token aún conociendo la gran volatilidad de la industria?

No existe una única respuesta a esta pregunta porque depende directamente del grado de aversión al riesgo de la persona y de la necesidad de liquidez. Sin embargo, en un contexto altamente inflacionario, las criptomonedas pueden ser un salvavidas siendo Venezuela uno de los casos más emblemáticos donde una parte de la población acudió al Bitcoin ante la pérdida de poder adquisitivo del billete papel. La apuesta resultó muy lucrativa para los early-adopters. 

Dentro de la postura adoptada por gran parte de los detractores de las criptomonedas, se menciona que los mecanismos no son realmente descentralizados (poder de cómputo centralizado en pocas manos) y que un pequeño número de tenedores controlan una gran proporción del total emitido (ballenas) pudiendo hacer que el precio fluctúe según sus intereses. Queda a criterio de cada uno hacer la lectura correspondiente.

Al final de cuentas, nadie puede saber a ciencia cierta cuál será la evolución de una moneda o token en su valuación respecto a una moneda FIAT pero si podemos estar seguros de algo: la tecnología Blockchain así como las criptomonedas y tokens llegaron para quedarse y representan una nueva opción de inversión donde la previsión sobre la inflación proyectada puede ser mucho más tangible dependiendo de cada proyecto.

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La información proporcionada es a título general y no debe ser considerada asesoramiento financiero o recomendación para comprar criptoactivos.

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